Sep 4, 2015 | EUROPA, TRÁMITES
La solicitud del visado Schengen genera aprensión e incertidumbre. No solo, el listado de requisitos es amplio y la información recibida a veces se presta para distintas interpretaciones, además, los consulados no tienen siempre la disposición para aclarar las dudas. Por otro lado, se firman acuerdos y se modifican las leyes constantemente, lo que origina que la información encontrada en Internet vaya perdiendo vigencia. A todo esto se suma, que muchas de las personas que solicitan un visado lo hacen por primera vez y no tienen ninguna experiencia en el tema.
Cada uno de estos factores conlleva a que se cometan algunos errores en el proceso de tramitar el visado Schengen, los más comunes son:

– Dejarse coger la tarde para realizar los trámites:
Uno de los problemas al que los solicitantes de un visado se enfrentan, es al de verse alcanzados por las fechas previstas para el viaje y no tener aún la aprobación del visado. Por tanto, es preciso hacer un estudio detallado de los tiempos que se necesitan para gestionar y tener en las manos cada documento, sobretodo los que provienen de Europa, como la carta de invitación. También hay que pedir la cita con la debida antelación, en el consulado u organismo intermediario; de mayo a septiembre hay una gran afluencia, aumenta el número de personas interesadas en viajar a Europa, y la cita puede ser asignada para varios días o semanas después.
– No contar con la información oportuna:
Otro inconveniente a la hora de hacer la solicitud del visado Schengen, es la desinformación. A menudo los solicitantes de un visado, llegan con los documentos incompletos o sin las legalizaciones pertinentes. Es aconsejable, ingresar anticipadamente a la página del consulado y revisar uno a uno los requisitos señalados, así como cada una de las instrucciones del procedimiento a realizar, intentando resolver todas las dudas que surjan, para evitar imprevistos y demoras de última hora.
– Llegar tarde a la cita:
Es imperativo llegar 15 minutos antes de la hora prevista, si se llega fuera de la hora asignada lo más posible es que se tenga que tomar una nueva cita.
– Apresurarse a comprar el billete de avión:
El billete de avión solo debe comprarse cuando el visado haya sido aprobado. Generalmente no hay mayores garantías de obtenerlo, y en caso de que sea denegado, el dinero invertido en el billete de avión estará perdido. De todas maneras si se quiere presupuestar y posteriormente comprar el tiquete se puede hacer uso de este buscador de tarifas aéreas.
– No presentar pruebas de solvencia económica:
Uno de los motivos más frecuentes para la denegación del visado, es el no contar con pruebas suficientes de solvencia económica. Por ende y de acuerdo a las condiciones económicas de cada persona, es fundamental comenzar a ahorrar con anterioridad, para así estar en la capacidad de demostrar a través de los extractos bancarios y demás, que se tiene el dinero suficiente para afrontar los gastos del viaje. En caso de que sea un tercero quien asume esos gastos, hay que confirmar con el consulado, si es válido, y si es necesario presentar otros fondos en el país de origen (altamente recomendado).
– No presentar pruebas de arraigo al país de origen:
Entre las labores principales de los funcionarios que tramitan los visados, está la de evitar que la gente viaje y se quede en situación irregular en otro país, es por eso que es muy importante demostrarles que no existe la intención de quedarse allí. Para ello se pueden presentar documentos que certifiquen que se realiza una actividad en el país de origen: estudios, trabajo… donde conste el tiempo de vacaciones que ha sido otorgado. También se pueden presentar títulos de propiedad y todo lo que ayude a demostrar que hay motivos para regresar y no permanecer por más del tiempo autorizado en ese otro país.
– Pensar que al pasar por un intermediario se tienen mayores garantías de obtener el visado Shengen:
La inexperiencia hace que las personas crean que si pasan por un determinado organismo tendrán mayores probabilidades de obtener el visado. Si bien es cierto, que algo de información adicional no cae mal, también hay que recordar que esos servicios ocasionan un gasto adicional, que se podría evitar ocupándose directamente y por si mismo de los trámites. Al fin y al cabo lo que cuenta de cara a los consulados, es estar al día con cada uno de los requisitos que a su consideración hacen apta a una persona para poder viajar, sin pasar a engrosar los listados de inmigración ilegal en Europa.
– Informarse en la misión diplomática equivocada:
En los viajes que no se limitan a un solo país del territorio Schengen, es fundamental identificar a través de que consulado se deben adelantar los trámites. El visado debe gestionarse a través del consulado del país que constituya el motivo principal del viaje (estudios, negocios, visita familiar…), en caso de que se viaje por turismo el visado se solicita en el país en el que se vayan a pasar más días y si se va a pasar el mismo número de días en cada país, se gestiona ante el país a través del cuál se ingrese a Europa.
– Llegar el día de la cita con un expediente incompleto:
Son tantas las solicitudes de visado Schengen que llegan a diario a los consulados, que sus funcionarios no se pueden dar el lujo de ponerse con sutilezas o contemplaciones. Si un expediente está incompleto, el solicitante tendrá que regresar nuevamente con los documentos faltantes, o en caso de que reciban dicho expediente, si no se anexan todos los requisitos, las posibilidades de obtener el visado serán muy escasas por no decir que nulas.
– Dejarse convencer para comprar un seguro costoso:
El seguro con cobertura en el territorio Schengen, es uno de los requisitos para obtener el visado. Mucha gente compra ese seguro sin hacer una búsqueda previa, o lo compra a través del mismo organismo que le tramita el visado, pagando un precio alto. En Internet hay varias aseguradoras, que cumplen con los requerimientos de cobertura sanitaria y ofrecen un precio mucho más abordable. En este comparador de seguros se puede hacer una cotización y comprarlo en caso de necesidad.
– Pagar por una reserva aérea:
Otro de los requisitos para gestionar la solicitud de visado Schengen, es presentar una reserva aérea. Algunas agencias se aprovechan de la situación y pretenden cobrar por emitir dicho documento, cuando en realidad éste no tiene ningún costo, de ser así lo mejor es dirigirse a otra agencia y de acuerdo a la tarifa que ofrezcan, una vez aprueben el visado, regresar para comprar el billete.
– Solicitar la carta de invitación sin calcular bien las fechas en que será posible viajar:
Mucha gente solicita la carta de invitación y una vez está en proceso, se da cuenta, que por diferentes motivos el viaje no se podrá realizar en las fechas estipuladas en la carta, viéndose en el dilema de tener que expedir una nueva carta o buscar otras alternativas a la prueba de alojamiento.
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Ago 25, 2015 | MÁS
«La mejor universidad es el viajar»; apunta una reflexión de Paulo Coelho, con la que seguramente más de un viajero se siente identificado. No se puede negar que es una gran verdad porque viajar nos somete a un aprendizaje constante, donde desarrollamos nuevas habilidades y hábitos de comportamiento. Cuando viajamos nos vemos sometidos a probarnos y superarnos en todo momento, a mantenernos fieles a un objetivo, a levantarnos cada día con ganas e ilusión, pese a la fatiga del día anterior. Viajando, reafirmamos la idea de que los límites están en nuestra cabeza y que siempre podemos dar un paso más. Los viajes nos van cambiando y van creando ciertos hábitos que difícilmente se pueden romper. Algunos de los hábitos que por lo general se repiten en los viajeros frecuentes son:
Decir si

Hay muchas cosas que en nuestra rutina diaria pasamos por alto, a las que ni siquiera prestamos atención, a las que muy a menudo nos cerramos por pereza, desinterés, cansancio o cualquier otra excusa. Al viajar se aprende a decir: «si», con más facilidad, a abrirse a las nuevas oportunidades, a decir: «si» al deseo de lanzarse al mar a la media noche sin importar la temperatura del agua, a sentarse a comer al lado de un desconocido, a probar algo que a simple vista no se ve muy apetitoso, a caminar horas y horas por la promesa de encontrar al final del camino algo nuevo… viajando las barreras de un «no» se van superando… y se adquiere el hábito de abrirnos las puertas a través de un «si».
Volver a sorprenderse con las pequeñas cosas

Viajando también se adquiere el hábito de contemplar la belleza en todos sus estados, a despojarnos de esos lentes que nos enceguecen y se convierten en un mal filtro que no nos permite apreciar las pequeñas maravillas que nos rodean en cada momento del día. Los viajes crean el hábito de sorprendernos con cosas mínimas que de costumbre ignoramos, como una puesta de sol, un arco iris o la autenticidad y colorido de una ciudad.
Ser agradecido

A medida que se avanza en un viaje va creciendo en nosotros un enorme sentimiento de gratitud. Gratitud ante la vida por ponernos justo ahí, en ese momento, frente a ese lugar que parece sacado de un sueño, gratitud ante alguien que gentilmente nos abre las puertas de su casa sin pedir nada a cambio, gratitud de sentirnos vivos y con ganas de continuar en la ruta… ese sentimiento se instala y se convierte en otro hábito de los viajeros.
Valorar el momento presente

Frecuentemente, en la vida diaria, los minutos y las horas pasan sin que lo notemos, se cumplen los compromisos del día y en función a las tareas cotidianas se mira de vez en cuando el reloj, a veces con impaciencia, para saber cuánto falta para el fin de la jornada laboral. En cambio, cuando se viaja se aprecia cada segundo, se desean días de más de 24 horas para aprovechar un poco más del viaje, se respira profundamente y se mira alrededor, sintiendo que ese momento vale la pena.
Ser un buen administrador de los recursos

Con los viajes se adquiere el hábito de administrar bien los recursos de los que se dispone. Se aprende a distribuir mejor el tiempo y el dinero, se toma conciencia sobre lo importante que es respetar un presupuesto. Cuando se escala una montaña o se realiza una caminata de varios días al aire libre, se aprende a sobrevivir con lo que se lleva en la mochila y la única alternativa es hacer un uso responsable de los recursos con los que se cuenta en esa travesía.
Ser fuerte

Otra de las cosas que nos enseñan los viajes es a ser fuertes, tanto física como mentalmente. Y no solo aquellos viajes que exigen un gran esfuerzo físico, también esos viajes que nos alejan de nuestra cultura, idioma y seres queridos, esos viajes que nos obligan a enfrentarnos a la idiosincrasia de otro país, con o sin los documentos necesarios para permanecer y obtener un trabajo, con un alto o bajo conocimiento de la lengua… esos viajes forjan el carácter y nos dejan el hábito de ser fuertes.
Confiar

Suele pasar que las circunstancias y el entorno hace a las personas desconfiadas; pues bien, viajando se recupera la confianza no solo en los demás sino en sí mismo, se comprende que hay mucha gente buena por ahí digna de confianza, y que aunque a veces por sus rasgos o expresión parezcan duros, tienen un gran corazón. La sensación de bienestar que producen los viajes también hace que se tenga más confianza en sí mismo y en todo lo que sé es capaz de lograr con determinación y ganas. Si no que lo corrobore uno de esos tantos viajeros que andan por ahí dando la vuelta del mundo con más ánimos que dinero.
Prescindir de lo innecesario

Los seres humanos tenemos la costumbre de acumular cosas y como muchos lo saben de volvernos esclavos del consumismo. Cuando se viaja frecuentemente, se aprende a despojarse de todo aquello que no es necesario, se aprende a viajar ligero. De alguna manera los viajeros se vuelven menos materialistas y más que atesorar cosas, atesoran momentos y recuerdos. Saben condensar en una mochila el alimento, el agua, el abrigo y todo lo único y necesario para vivir lejos de la «civilización» por un tiempo. Viajando se adquiere el hábito de prescindir de lo innecesario.
Ser Proactivo

Viajando también se refuerza la capacidad de enfrentar eficazmente y con audacia las diferentes situaciones y pormenores que surgen en el camino, la de aportar soluciones creativas y ágiles. En los viajes el tiempo no es lo que sobra precisamente y deben tomarse decisiones rápidas que generen los resultados convenientes. Por ejemplo si se pierde el bus hacia el próximo destino, si no llegan las maletas, si el cajero automático no funciona y no se cuenta con efectivo, o si nuestro anfitrión a último minuto no puede hospedarnos… sea cuál sea la situación, el viaje sigue y el viajero aprende a tomar la mejor actitud frente a cada circunstancia.
Fijarse y cumplir objetivos

La gente se pregunta como hacen los viajeros para ir de aquí para allá y si su única preocupación es viajar, ellos al fin y al cabo solo ven las fantásticas imágenes del viaje. Pero detrás de cada viaje, suele existir una gran organización, en la que se van definiendo y cumpliendo objetivos, como ahorrar, tramitar el visado, definir una fecha para iniciar la ruta, concluir otras obligaciones para que el viaje sea posible, e incluso, los más apasionados se marcan como objetivo el conocer un número de países o atravesar un continente antes de llegar a cierta edad. Fijarse y cumplir objetivos es otro de los hábitos de los viajeros.
No despreciar ningún trabajo

En algunos viajes los estudios o títulos universitarios, no siempre vienen en nuestra ayuda. A veces es indispensable aceptar trabajos a los que no estamos acostumbrados, para tener un sitio donde dormir, un plato de comida o tener el dinero suficiente para continuar. Hoy en día es muy común que los viajeros intercambien trabajo por hospedaje o comida. También es común viajar para cursar algún posgrado, aprender otro idioma, en la búsqueda de mejorar el perfil profesional. Para afrontar los gastos de esos estudios, se hace necesario trabajar en lo que salga, limpiando platos, sirviendo mesas, cuidando niños o gente mayor… y aunque cueste, ese trabajo se realiza con una gran satisfacción, porque nos mantiene en el camino de nuestras metas. Al viajar se adquiere el hábito de aprovechar el trabajo que salga a nuestro encuentro siempre y cuando sea honesto.
Estos son algunos de los tantos hábitos que se adquieren cuando se viaja, es por eso que cuando una persona comienza a viajar es difícil que se detenga, porque es difícil saciar esa sed de conocimiento y aprendizaje constante que se genera en los viajes. ¿Qué otros hábitos has adquirido en tus viajes?.
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Ago 20, 2015 | EUROPA, TRÁMITES
La carta de invitación para viajar a Europa, después del visado es uno de los requisitos sobre los cuales existe mayor confusión cuando se planea visitar el viejo continente.
Primero que todo, es importante tener claro, que en sí, lo que puede ser solicitado para el visado o para ingresar al territorio Schengen o a Reino Unido, es la prueba de alojamiento.
Tal prueba y según el motivo del viaje o la duración del mismo, admite distintas opciones, por ejemplo una reserva hotelera confirmada, de un hostal, un contrato de alquiler (estudios), según el caso.

- Frankfurt, Alemania
Si es un amigo o familiar quien va a alojarnos, esta persona posiblemente tendrá que adelantar ciertos trámites para obtener la carta de invitación y hacernos llegar el documento lo antes posible.
A pesar de los acuerdos logrados en la Unión Europea y de que los requisitos de entrada son prácticamente los mismos en todo el territorio, en cada país el trámite de la carta de invitación tiene variaciones, en algunos es tan sencillo como, realizar el documento por sí mismo, siguiendo un formato sin entrar en ningún gasto, y en otros es necesario realizar la solicitud de la carta ante un organismo oficial y pagar las respectivas tasas. Veamos:
Ver Cuánto dinero se necesita para ingresar a Europa
España
La carta de invitación para España, se solicita en la comisaría de Policía del lugar de residencia, para obtenerla es necesario presentar documentos acreditativos de la vivienda, copia del documento de identidad y algunos datos del invitado, su costo es de 83 euros.
Según la ciudad y la época del año en que se solicite puede tardarse unos 20 días hábiles. Revisa el enlace para conocer a fondo los requerimientos de la carta de invitación para viajar a España.
Ver Dudas más frecuentes sobre la carta de Invitación a España
Francia
La carta de invitación para Francia, conocida como «attestation d’accueil», se debe gestionar en la alcaldía de donde se tenga establecida la residencia «la mairie», la lista de requisitos para obtenerla es más amplia que la de España, pero su valor es inferior, cuesta 30 euros.
Siguiendo el enlace están detallados los documentos para tramitar la carta de invitación para ir a Francia.
Un dato que algunos desconocen, es que desde hace un tiempo, si se ingresa a Francia, el requisito de la reserva hotelera se puede obviar, si se está en la capacidad de justificar 120 euros por día de estancia.
Ver Qué solicitan para entrar a Francia
Italia
La carta de invitación para viajar a Italia, «Lettera d’Invito», presenta menos dificultades que en España o Francia. Este documento puede ser elaborado directamente por el anfitrión siguiendo algún formato ya establecido, donde se indique que el invitado de cierta manera estará bajo su responsabilidad.
Según las leyes italianas, el anfitrión debe advertir a las autoridades de la llegada del extranjero durante las 48 horas después de su arribo. Más información Ver Requisitos para viajar a Italia como turista
Alemania
La carta de invitación para Alemania, al igual que la de Italia la puede realizar el mismo anfitrión y no es necesario llevarla a ningún organismo oficial. En dicho documento se deben citar los datos de identificación del invitante y del invitado, la dirección, fechas de la estancia, el parentesco y el motivo del viaje. Además se debe adjuntar copia del documento de identidad del anfitrión.
Por otra parte, si se quiere dar un respaldo económico al invitado, se debe elaborar un documento de garantía llamado “Verpflichtungserklärung”. El formulario para esta invitación menos informal se puede solicitar en la oficina de extranjería (Ausländerbehörde) de donde se resida, su costo ronda los 25 euros.
Portugal
La carta de invitación para viajar a Portugal, «carta convite», debe elaborarse ante un notario. Si se asume la responsabilidad económica de los gastos, se debe disponer de un formulario de responsabilidad, «Termo de responsabilidade» sellado por el SEF, «Servico de estrangeiros e fronteiras». Mayor información aquí.
Ver Requisitos para viajar a Portugal sin visa
Países Bajos
La carta de invitación para los países bajos, «particuliere logiesverstrekking», se realiza en la alcaldía neerlandesa que corresponda al lugar de residencia, se paga una tasa por la certificación de la firma (15 euros). Si además el anfitrión se hace responsable de los gastos del invitado en los países bajos, debe anexarse un formulario de patrocinio, «Bewijs van garantstelling».
Leer Qué documentos debes preparar para viajar a Países Bajos
Bélgica
La carta de invitación para viajar a Bélgica, no es un documento oficial, la puede elaborar el mismo invitante, consignando todos sus datos al igual que los del invitado, señalando además, la relación que existe entre los dos, el motivo por el que se hace la invitación, la dirección completa y los datos de contacto.
En caso de querer dar un respaldo económico durante la estadía del invitado, es necesario tramitar un documento más oficial; «engagement de prise en charge», «Verplichttungserklärung», «formal obligation»; ante la «administration communale».
República Checa
La carta de invitación para la república checa, «Pozvání», se elabora de forma oficial ante la policía de inmigración, allí se solicita el formulario, se realiza el pago de las tasas correspondientes (unos 12 euros), en este documento el anfitrión puede certificar que se hace cargo de los gastos del viaje de su invitado. El trámite se tarda 7 días hábiles.
Durante los 3 primeros días de la llegada del extranjero al país, se debe dar informe a la Policía de Extranjería.
Suiza
Para la elaboración de una carta de invitación a Suiza, se puede descargar un formulario en la página web de la misión diplomática en el país de residencia, o reclamarlo allí directamente, debe ir firmado por el invitante y acompañado de una copia de su documento de identidad.
Hungría
Para realizar una carta de invitación a Hungría (Meghívólevél), se debe realizar la solicitud personalmente en la dirección regional competente del lugar de residencia.
Entre los requisitos debe presentarse el formulario diligenciado, la acreditación de la disponibilidad de la vivienda a través de contrato de alquiler o una copia de la escritura, los justificativos para demostrar los medios financieros para cubrir la invitación como certificado de salario y estado de cuentas bancarias, y el pago de las tasas equivalente a 4.000 HUF (unos 13 euros).
El trámite se tarda unos 15 días aproximadamente.
Malta
En Malta este documento es conocido como «declaration of proof». Existe un formato en inglés, basta diligenciarlo con algunos datos básicos del invitante y del invitado, en ese mismo documento se puede certificar si además del alojamiento se cubren los gastos del viaje.
Para que sea formal es preciso llevarlo a la notaria y autenticarlo, debe adjuntarse una copia del documento de identidad maltés de quien invita. El servicio de apostilla también es ofrecido por la oficina de «Foreign Affairs» en Valletta.
Noruega
El formato de carta de invitación o «Garantiskjema for besøk» para viajar a Noruega se puede solicitar ante la policía y debe ser sellado por ellos y firmado frente a un oficial.
A diferencia de otros países, debe diligenciarse un formulario por cada invitado. En este mismo documento se puede dejar constancia de que el anfitrión será garante de los gastos, en este caso además del pasaporte deben presentarse documentos que demuestren que el invitante dispone de los medios suficientes.
Eslovenia
La carta de invitación para viajar a Eslovenia consiste en un documento realizado por quien invita, dicha carta debe contener los siguientes datos: el motivo del viaje, por cuanto tiempo es la invitación, dirección en Eslovenia, si el anfitrión cubre los gastos y si asume la responsabilidad de la salida del invitado del Espacio Schengen.
Por otra parte, es imperativo anexar copia del pasaporte o permiso de residencia, si se trata de un extranjero residente. Es válido que el envío se haga vía fax o scan por email.
Reino Unido
Si vas a ingresar a Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, sin visa, como colombiano, peruano, argentino o teniendo pasaporte de cualquier otro lugar con excención de visado y pretendes hospedarte en la casa de un familiar o amigo, casi siempre basta con conocer la dirección y los datos del invitante. Raramente el agente migratorio solicita algo más en lo referente a la disponibilidad de alojamiento.
A pesar de eso si quieres tomar tus precauciones, en especial si no hablas muy bien inglés y si la estancia es larga, en cuyo caso pueden hacerte más preguntas y el disponer de una carta de invitación te va a facilitar el ingreso a territorio británico. Pide a tu anfitrión que la realice.
Es un documento informal dónde tu invitante expresa su voluntad de recibirte en su casa, deben ir todos los datos concernientes al viaje, al invitante y al invitado. Algunos conocen este documento como «Sponsor letter».
Carta de Invitación para viajar a Europa, otros países:
La carta de invitación, es conocida bajo diferentes formas, según el idioma o si existe un compromiso de responsabilidad de gastos de por medio. A continuación una rápida mención del nombre con el que se le conoce en otros países de Europa, algunos de ellos como lo acabo de aclarar, hacen directamente referencia a una garantía económica.
Austria: «Verpflichtungserklärung», se realiza en el ministerio del Interior «Bundesministerium für Inneres».
Dinamarca: VU1 o VU2
Grecia: Ypeuthini dilosi/Υπεύθυνη δήλωση του Ν.1599/1986, la carta de invitación a Grecia debe realizarse ante notario.
Luxemburgo: Engagement de prise en charge, la carta de invitación debe llevar la firma de la municipalidad donde se vaya a hospedar el invitado, “administration communale du lieu de résidence du garant”, de igual manera por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Polonia: Zaproszenie
Suecia: Inbjudan no 240011 y Personbevis del patrocinador
A tener en cuenta:
– Para tramitar un visado o para ingresar a Europa, por lo general exigen el original de la carta de invitación.
– A pesar de que existe un acuerdo en el territorio Schengen y los requisitos de entrada son los mismos, en algunos países los controles son menos estrictos, por ejemplo se comenta que para ingresar a Alemania no es nada común, que se le solicite a los extranjeros la prueba de alojamiento. Sin embargo, si el destino es Alemania, pero se ingresa por otro país como España, es mejor disponer de la carta de invitación para evitar imprevistos, ya que el control de entrada en Europa se realiza en el país por el cuál se haga el ingreso al territorio.
Ver Ser Inadmitido en Europa y cómo evitarlo
– Es muy importante acompañar la carta con una copia del documento de identidad de la persona que ha hecho la invitación y en algunos casos de documentos que prueben la relación entre invitante e invitado.
– La carta de invitación debe elaborarse en el idioma del país a donde se viaja o si es para tramitar el visado, se puede elaborar en el idioma del país donde se va a presentar la solicitud.
– En algunos países, el importe de dinero que se debe demostrar por día de estancia, se puede ver disminuido si se cuenta con una carta de invitación o un documento que certifique que el invitante asume los gastos del invitado. Consultar con la respectiva misión consular.
– Cuando el anfitrión asume la responsabilidad de los gastos del invitado, tiene que demostrar su solvencia económica ante el organismo correspondiente.
– La carta de invitación o prueba de alojamiento es apenas uno de los requisitos de los que se debe disponer para ingresar al territorio Schengen, además se debe contar con justificativos de solvencia económica, tiquete de salida del espacio Schengen o de Europa según corresponda, seguro de viaje con cobertura de un mínimo de 30 mil euros, entre otros. Actualmente y siguiendo este enlace, se puede adquirir un seguro que cumple con la normativa, regularmente ofrecen descuentos de hasta el 60%, y tienen seguros por menos de 50 euros por mes.
– La carta de invitación, elaborada de una manera oficial o no, compromete al invitante, por tanto solo debe ser elaborada a personas de entera confianza.
– Como se mencionaba al comienzo, tener una carta de invitación en sí no es una obligación, lo que puede ser solicitado es una prueba de alojamiento que cubra la totalidad de la estancia en el espacio Schengen. En caso de no alojarse en la casa de un particular, es válida la presentación de una reserva hotelera que no haya sido anulada.
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Jul 19, 2015 | COLOMBIA
Aunque el sueño de muchos es irse de Colombia e iniciar una nueva vida en un país diferente, en donde se tengan mejores oportunidades y en donde la seguridad no sea un problema, estando fuera del país y con el paso del tiempo, para muchos ese sueño, da un giro y volver a Colombia, así sea por una temporada, se convierte en el más grande anhelo.
Por bien que vayan las cosas en ese otro país del que ahora eres parte, hay circunstancias en las que los sentimientos de añoranza se ven aumentados, en los que inevitablemente comprendes que Colombia ha quedado físicamente atrás y que aquellos pequeños momentos que parecían banales tenían una valía mayor.
Si te has ido de Colombia, te habrás sorprendido a ti mismo regresando involuntariamente con tu memoria cuando:
1. Te sirven el almuerzo con agua o vino, y no con un rico jugo de frutas natural

Dicen que el agua es más saludable y que una copita de vino después de cada comida ayuda a la digestión, sin embargo, esos argumentos no acaban de quitarte las ganas de acompañar las comidas con un rico jugo de maracuyá, guanábana, lulo o de cualquier otra de las frutas que abundan en Colombia. La única alternativa, acostumbrarse al agua o comprar jugos ya preparados, nada comparables a los jugos naturales que nunca faltaron en tu mesa.
2. Te comunicas vía telefónica o por Internet, y al otro lado escuchas que están en alguna celebración familiar
Llamas a Colombia y escuchas al otro lado de la línea que toda la familia está reunida, escuchas la música de fondo, a tus tíos hacer bromas, al resto de la familia reír y hasta al perro que te ladra. Todos te saludan desde la distancia y te das cuenta de que por más que los escuches al teléfono o los veas por Internet, no los puedes abrazar… en esos momentos te das cuenta de lo lejos que estás de tu país.
3. Te antojas de una empanada, una almojábana o de una arepa con queso y de una pony malta… pero ésto ya no lo encuentras en el puesto de la esquina

Hay tanta variedad de comidas callejeras en Colombia, que cuando te vas del país aún recuerdas todos esos exquisitos sabores y no puedes detener esos antojos que en otro tiempo podías saciar saliendo a algún puesto de comidas ubicado en la esquina de tu casa. Ahora si quieres comer alguna de estas delicias, tienes que prepararlas tu mismo, si consigues los ingredientes.
4. Gana la selección y no puedes salir a compartir esa alegría

Haces hasta lo imposible por no perderte ningún partido de la selección, o por lo menos los más importantes, si no tienes cable o no los pasan en la televisión local, los sigues por Internet. Después de vibrar durante 90 minutos y gritar cada gol, gana la selección… no puedes con toda esa alegría y recuerdas esos momentos en los que salías a celebrar con tus vecinos, ahora a excepción de que te vayas a algún restaurante colombiano, o de que te reúnas con otros compatriotas, tendrás que guardarte esa felicidad para ti solo.
5. El amanecer no se ve a las 6 de la mañana y a las 8 de la noche aún se ve el sol

Durante toda la vida estuviste acostumbrado a ver la luz del día a las 6 de la mañana y que a las 7 de la tarde ya fuera de noche. Si llegas a otro país en temporada de verano no puedes menos que sorprenderte de ver la luz del día aún a las 7 u 8 de la tarde y si por el contrario llegas a finales del otoño o invierno, te parecerá extraño que sean las 7 de la mañana y todo siga oscuro. En ese momento nuevamente comprenderás que ya no estás en Colombia.
6. Vas a una fiesta y todo el mundo está sentado
En Colombia fiesta es sinónimo de baile, cuando estás lejos vas comprendiendo que ese concepto no es el mismo en todos lados. Llegas a la hora señalada, porque te has acostumbrado a ser más puntual y ves a todo el mundo sentado charlando, comiendo y bebiendo, aunque se ven contentos y disfrutas del ambiente, echas de menos las que a tu parecer si eran «verdaderas fiestas», en las que solo te sentabas cuando tus pies no daban más.
7. Necesitas comprar algo y debes dirigirte a la zona de alimentos exóticos o buscar alguna tienda especializada que importe productos suramericanos
¿Quién te hubiera dicho que para poder comprar una bolsa de harina de maíz, un trozo de yuca o un tarro de arequipe, tendrías que ir a la zona de alimentos exóticos o hasta algún almacén especializado?. Es normal que cada país tenga sus propios productos, pero para ti era común encontrar esos alimentos que tanto te gustaban en cualquier tiendita de barrio o supermercado, que cuando ya no los tienes a la mano… vuelves a repetirte que ya no estás en Colombia.
8. Tienes que esperar meses enteros para sentir un poco de calor
Como se comenta en el país, en Colombia se pueden tener todas las estaciones en un mismo día, o en el peor de los casos se puede cambiar de temperatura viajando unos cuantos kilómetros por carretera. Pues bien, esa misma suerte no se tiene en todos lados y en algunos países para volver a ver el sol o poder salir sin abrigo a la calle, hay que esperar semanas y meses completos.
9. Es 7 de diciembre y las fachadas de las casas no se ven iluminadas con las velitas

Uno de los momentos más bonitos de la navidad en Colombia es el que se vive cada 7 de diciembre, cuando el frentero de las casas se ve adornado e iluminado con velas y faroles, como homenaje a la virgen María. Estando fuera, es difícil no recordar ese sentimiento que se experimenta cada año, al ver como se van iluminando las fachadas de las casas.
10. Ya no te despiertas con el aroma de un auténtico café recién colado

La fama del café colombiano no es gratuita, cuando te vas lejos, confirmas que no hay mejor manera de recibir el día, que despertarse con el aroma de un auténtico café colombiano, recién colado. Haces lo máximo por seguir contando con ese privilegio en el exterior, pero los paquetes que has logrado llevarte en la maleta poco a poco van llegando a su fin.
11. La gente no entiende tus bromas
Cada país tiene sus códigos, sus gestos, sus expresiones y hasta su propio sentido del humor. A los colombianos les gusta reír y hacer chistes de todo. Cuando te vas del país te hace falta esa pequeña dosis de humor y alegría, en ocasiones hasta te ves con amigos de ese nuevo país que te hacen sus bromas, las cuales tu no terminas de comprender y cuando te animas a contar algún chiste, intuyes que solo se ríen por cortesía y que tampoco entienden tu sentido del humor, en esos momentos también te dices que definitivamente ya no estás en Colombia, donde la explosión de risa no se hubiera hecho esperar.
12. Entras a un almacén y no te invitan a seguir con una sonrisa y con ese animado «a la orden, ¿en qué le puedo ayudar?»
En Colombia cuando se camina por las zonas comerciales, la insistencia e invitación constante para entrar a las diferentes tiendas, llega a ser agobiante. Sin embargo, cuando se vive fuera del país y se visita algún almacén, se termina extrañando la sonrisa amable y el entusiasmo de algunos vendedores colombianos cuando se ingresa a sus almacenes, ese característico «a la orden, ¿en qué podemos servirle?», o «¿en qué podemos ayudarle?».
13. Cuando vas por la carretera, miras por la ventana y el paisaje ya no es el mismo

Las carreteras de montaña de Colombia hacen más largo el viaje, pero a la vez permiten que se disfrute por más tiempo de ese relajante paisaje. La infinita variedad de verdes, los ríos, las plantaciones de arroz, plátano, café, mango… son un verdadero deleite para la vista al ir de un punto a otro del país. Cuando se sale fuera de sus fronteras y se mira a través de la ventana en los viajes de carretera, se acaba comprendiendo que se está lejos de Colombia.
14.Terminas sintonizando las emisoras latinas para escuchar por unos minutos el acento y los ritmos de tu tierra
Así seas aficionado o no a los ritmos latinos, después de un tiempo fuera de Colombia, te descubres buscando alguna emisora que te acerque a tu país, y si por casualidad caes sobre alguna, al escuchar nuevamente el acento de tus paisanos y esos ritmos de tu tierra, te transportas imaginariamente a tu país y con un suspiro recuerdas que ya no estás allí.
15. Necesitas lavar algo a mano y no dispones de un lavadero

Incluso si la tecnología ayuda y una máquina lavadora te libera del lavado a mano, hay ocasiones en que solo necesitas limpiar alguna mancha de chocolate o lavar una pequeña prenda, y en los que te dices que ya no estás en tu casa en Colombia, donde contabas con un lavadero para enjuagar rápidamente una prenda a mano.
Son muchos los momentos en los que vuelas con tu imaginación a Colombia y de alguna manera lamentas estar lejos, pero con el tiempo terminas adaptándote a tu nuevo hogar en el exterior, creces como persona, enriqueces tu cultura, abres la mente y cuando tienes la oportunidad de volver al país, estás lleno de anécdotas para compartir con tu familia y amigos. Y entiendes que aunque en ocasiones, la nostalgia te atrape, también aprecias el orden, un sistema eficiente de transporte y tantos otros beneficios que te aporta tu nueva vida y que aunque físicamente ya no estés en Colombia, tu corazón sigue estando allí.
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Jul 14, 2015 | FRANCIA
La cocina francesa es altamente reconocida a nivel mundial, varios platos tienen como base los quesos y se degustan al calor de una buena conversación y de un buen vino.
No caben dudas de que Francia es uno de esos destinos que sabe como fascinar todos nuestros sentidos; además de sus seductoras fragancias, lo suave que suena su idioma, el amor a primera vista que se experimenta al posarse frente a sus monumentos; el paladar no puede menos que rendirse a su famosa cocina. Quien viaja a Francia además de buscar saciar su instinto viajero recorriendo cada calle, museo, perdiéndose y volviéndose a encontrar entre sus imponentes construcciones, busca una respuesta al por qué de tanto reconocimiento a su gastronomía. Y quizás, la forma mas fácil de averiguarlo es saboreando algunos platos de la comida tradicional francesa. Así que si quieres viajar desde tu cocina por unos minutos al país del amor, déjate transportar a través de estos 15 platos de la cocina francesa:
Quiche lorraine
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Foto: Demi
Al Noreste del país se encuentra la región de Lorraine, de donde es originaria la quiche lorraine, esta delicia de la cocina francesa, es una especie de torta salada que combina entre sus ingredientes: jamón, crema fresca, y que admite múltiples variaciones. La cercanía de Lorraine con Alemania ha influido en el nombre de este plato, quiche se deriva de la palabra kuchen, que significa pastel.
Cassoulet
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Foto: EileenRose
El Cassoulet es una comida típica francesa del sur del país, tiene una base de frijoles blancos (alubias), como la fabada asturiana en España. Entre sus ingredientes hay diferentes carnes como salchichas de Toulouse, costillas, pato, tocino; por lo que aporta al cuerpo una alta carga calórica, perfecta para compensar la temperatura en los días de invierno.
Galette

Si no sabes que comer en Francia cuando llegas, la galette es una de las mejores alternativas, no solo por su rico sabor, sino por su precio. La galette es una especie de crêpe salada, cuya masa está hecha con harina de trigo de sarraceno, suele acompañarse con sidra y su relleno admite prácticamente todo tipo de ingredientes como huevos, carnes frías y calientes, verduras, crema fresca, queso, etc. Esta comida tradicional francesa, proviene de la región de Bretaña.
Boeuf Bourguignon
El Boeuf Bourguignon es un plato típico de la región de Bourgogne, sus ingredientes principales son el buey, el vino tinto, las zanahorias, los champiñones, la tocineta ahumada y la cebolla. El resultado es una deliciosa carne en salsa, ideal para acompañar el arroz o las pastas.
Tartiflette
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Foto: Matt Squirrel
La tartiflette es otro de esos platos que hay que comer en Francia, su ingrediente principal es el queso reblochon. Este plato de la cocina francesa suele prepararse con papas, crema fresca, cebolla, panceta ahumada (tocineta). El toque especial se lo da el reblochon, que se gratina al horno por encima de los demás ingredientes, brindándole un exquisito sabor.
Fondue savoyarde
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Foto: Aimee Custis Photography
Algunas recetas de la gastronomía francesa se caracterizan por la manera en que se sirven y se disfrutan en la mesa, incluso permiten una preparación gradual a medida que se van consumiendo, este es el caso de la fondue savoyarde. Para preparar esta comida francesa es necesario un calienta platos y un recipiente que mantenga el queso fundido en su interior. Luego se pinchan pequeños trozos de pan y se sumergen en el queso.
Croque monsieur
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Foto: Vinicius Pinheiro
Es una tipo de sándwich que además de jamón y queso, se unta con crema bechamel en el interior y en la parte superior. Esta comida tradicional francesa tiene una variación conocida como croque-madame, su diferencia con el croque-monsieur, radica en que se le agrega un huevo por encima.
Pâté aux prunes

El pâté aux prunes o torta de ciruelas es patrimonio gastronómico de la región del Pays de la Loire. Así que si viajas por esta zona además de ver sus castillos, no te pierdas la oportunidad de degustarla a la hora del postre.
Raclette
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Foto: James Nisbet
Especial para la temporada de frío, la raclette es una combinación de diferentes carnes, sobretodo embutidos, con papas y a veces verduras, cuyo ingrediente principal es el queso que se funde sobre los otros alimentos.
Chèvre chaud

Este plato de la gastronomía francesa se usa como entrada y es tan sencillo como rico, su delicioso sabor es una mezcla de pan con queso de cabra y tomate, se acostumbra servir sobre una capa de lechuga.
Poulet corse

El poulet corse o pollo de Córcega, como su nombre lo deja ver, proviene de la isla de Córcega. Para preparar este plato típico de la cocina francesa se debe cocinar el pollo en tomate, aceitunas, champiñones y trozos de tocineta ahumada (panceta).
Choucroute
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Foto: Joel Bez
También conocida en Alemania, Polonia y Rusia; la choucroute es un plato típico de Alsacia, que sirve para acompañar diferentes carnes y embutidos, se elabora con col blanca fermentada.
Flammekueche
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Foto: Lulu Durand
La flammekueche es una especie de torta salada de la región de Alsacia, tiene una presentación similar a la de la pizza, pero un sabor distinto. Para su preparación se pone tocineta, cebolla y crema fresca sobre una fina masa de harina.
Ratatouille
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Foto: Naotake Murayama
La ratatouille es una mezcla de verduras como la berenjena, el calabacín, tomate, pimientos, su sabor es un poco parecido al del pisto en España.
Canard à l’orange

Para terminar, el canard à l’orange o pato a la naranja, es otro de esos platos típicos de la gastronomía francesa que debe ser degustado. Por la facilidad para conseguir sus ingredientes no hace falta ir hasta Francia para probarlo, se puede preparar en prácticamente cualquier lugar del mundo.
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